DE LA ENERGÍA
Hoy los grandes científicos llegaron al
conocimiento que el mundo está compuesto
de una sola gran energía cósmica.
di Franco Morra
Sería mi deseo cimentarme en este laborioso ensayo si mi dulce y hermosa musa me quiere acompañar en el arduo camino de la verdad y de la certeza: las dos cosas que más he perseguido a lo largo del camino de mi vida.
Energía deriva del término griego “En Ergon” que expresa “fuerza y potencia”. En efecto los científicos definen la energía como “la capacidad de producir o de realizar un trabajo”. La Biblia, nuestro libro de consulta en el comienzo del Universo declara: “La fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro…sobre la oscuridad de la superficie”, y más adelante en la misma creación del hombre añade “Dios sopló en las narices del hombre infundiéndole vigor y vida”.
¿Que es amigo mío la fuerza de Dios y que significa este soplo si no la luz de la vida y la luz creadora de la razón? Desde esta energía comenzó el Big Bang y el Universo entero: una magia poderosa, la alquimia, como dirían mis ancestros, que debía transformarse en la “fuerza cósmica”, que hoy conocemos con este nombre.
Finalizando entonces nuestra definición, diremos que la energía es fuerza de vida y de saber, consecuentemente una energía eterna e indestructible que puede emigrar pero no podrá disolverse jamás.
Si nosotros pudiésemos conjugar estos tres componentes (vida-luz-saber) en su recta forma yo digo que podríamos alcanzar la verdadera sabiduría.
Todo entonces ha sido creado por la energía de manera que cualquiera entre las cosas creadas, a su vez, puede generar otra energía. El agua produce energía, el viento produce energía, el gas produce energía, el sol produce energía, el petróleo y el carbón producen energía. Esto para nombrar solamente los elementos que tenemos a la mano y que más conocemos.
No olvidemos, sobre todo cuando ejecutamos un trabajo productivo que generamos energía. Los astros en su rotar en el espacio producen y generan energía; entonces podemos determinar que todo produce y genera energía, que todos somos energía y que todos consumimos energía.
Quiere decir entonces que la energía es el factor esencial en este planeta para el desarrollo y la conservación de la vida.
Debemos formular de consecuencia la ley que “la energía no es otra cosa sino una emanación y un resultado del ESPÍRITU”. A este punto debería expresar una pregunta, quizás prematura pero importante: - ¿Donde se genera y donde reside esta energía en el hombre? –
Es evidente que está en su “VOLUNTAD ACTIVA”.
Más adelante analizaremos este postulado che conlleva efectos de la máxima importancia.
Sabemos muy bien y ya lo hemos enunciado que la energía creó los astros del firmamento, las galaxias y los planetas. Ahora si la energía dio origen a los astros, si la energía equivale come afirman los científicos a la masa, si la masa se puede convertir en energía, si el átomo (materia) está rodeado de electrones, si el núcleo del mismo átomo se puede convertir en energía y dividir aún más, debemos deducir necesariamente, como dije en otras ocasiones, que la MATERIA es un producto o un derivado de la energía: La gravedad es energía, la atracción es energía, el magnetismo y todas las formas de electricidad son energía.
Regresemos ahora al hombre que es el argumento que más nos cautiva. Es mi obligación dar otro paso decisivo hacia adelante y afirmar sin dilación que la energía en el hombre debe necesariamente producir LIBERTAD, o el dominio sobre nosotros mismos para poder conectarnos a la potencia creativa y generar los efectos que esperamos para toda la Humanidad.
Consecuentemente quien le pone grilletes a la libertad es enemigo de la energía creativa; libertad es sobretodo dignidad, la virtud que debe guiar todas nuestras acciones. La energía entonces será buena solo a condición de la libertad y de la igualdad.
¿No te preguntaste amigo mío porqué un país deja la educación y la salud en un tercer término, para adquirir armas mortales para la guerra? Por miedo, solo por miedo. ¿Pero miedo de que y de quien? Del más fuerte que pude tiranizarte o destruirte. A este propósito la historia sigue siendo “Magistra Vitae”.
En cada instante, en cada presente nos cae del cielo como maná, la energía gratificante, continua y poderosa; engría que no es otra cosa que la VIDA, la cual, gota a gota, nos alimenta y que Dios nos concede.
¿No la debemos aprovechar? Fue escrito que la verdadera ciencia (y ciencia es también energía) y la sana filosofía deben necesariamente incrementar nuestra felicidad y liberarnos de las cadenas y vínculos nefastos. Omne agens, agit propter finem. El hombre puede y debe progresar, porque, a pesar de los falsos profetas, no ha perecido la edad del oro. A este propósito debemos incrementar la energía y almacenarla dentro de nosotros. Debemos aún ampliar nuestra visión y profundizarla, en otras palabras, debemos ser radio-activos, radio-magnéticos y trasformarnos en un poderoso imán.
La energía es vitalidad, es vida en ascenso.
¿Como lograremos multiplicarla? Viviendo intensamente el presente, pensando y actuando intensamente.
Recordemos que con nuestra energía potenciada al máximo podremos inclusive dominar a los otros hombres. Omnia subiecisti sub pedibus eius, nos recuerda la Biblia. Atrévete. ¡Tu energía es luz, tu cuerpo, constituido de miles de partículas radioactivas, es energía pura: úsala, nada más!
Fíjate que Jesús se denomina indiferentemente Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Cristo logró con su muerte reinstalar el hombre al lado de Dios.
¡Aventúrate y aprovecha!
Cada hombre está en condición d elegir la libertad o el cautiverio. ¿Que elegiremos? Abre tu ventana al infinito. Este es el imperativo categórico que cada debe ponerse en el camino de la vida. No te contentes de fruslerías, no te contentes de migajas que te pueden caer de la mesa. Busca e investiga las causas primigenias de todo y las razones últimas de las cosas.
¿Por qué Dios te dio la razón que es el fruto más puro de la energía? ¿Quien es tu amo?
Recuerda que amo hay uno solo. Alcanza la verdad, la que posee un significado. Convierte en grandezas tus deseos y tus aspiraciones. Sondea lo mejor para ti. En las subidas a las cumbres no debes aferrar los arbustos sin raíces sólidas. No te compares jamás con otros. Toda comparación es siempre odiosa. Sin embargo si necesitas compararte, compárate con los que forjaron la historia.
Yo mismo y muchos otros conmigo aprendimos a vivir demasiado tarde, cuando ya nos estábamos muriendo físicamente. Perdónenme una vez más esta digresión. Quería tan solo decir que todos estamos en capacidad de superarnos y alcanzar las estrellas. Basta tan solo la voluntad, si la sabemos usar.
Si eres infeliz y descontento es porqué algo anda mal dentro de ti. Proponte vencer e vencerás. La razón de nuestro ser y de nuestro vivir está en la victoria y en el regreso al caudal de la energía y de la luz.
Nuestra tierra, un pequeño planeta en el vorticoso rotar de las galaxias, ha sido distinguido con la vida. ¿No te parece lo mejor de lo mejor?
“Cristo viene” – gritan unos feligreses. “Se acerca el fin” - Vocean otros. “Las naciones están en pugna entre si” - “Estamos al borde del abismo”
¿Cuál abismo?
Nación en guerra constante hay solamente una, siempre la misma, que pretende conquistar a todo el mundo y apropiarse de la riquezas de los demás.
Ciertamente por una ley física, lo que comenzó tendrá que acabarse. Un día tendrá que sucumbir y apagarse nuestro maravilloso planeta. Sin embargo nadie, absolutamente nadie, está en condición de determinar cuando se hará este fin. Como dijo Cristo, sucederá cuando menos lo esperemos y vendrá como el ladrón.
Me avisan que el mundo está lleno de buenas intenciones, pero estas no bastan. Los hombres ordinarios superan los buenos y caminan derecho al cementerio.
Vamos a pensarlo seriamente: No pueden existir al mismo tiempo todas las religiones que se profesan en el seno de la cristiandad; esto si que me preocupa.
¿En cuantas sectas está fragmentado el cristianismo? Tampoco puede haber diferencias entre religión y ciencias. Estamos decididos a dividirnos aún más por una extraña intemperancia. Dividimos la física y la metafísica como si no fuesen un solo camino a la verdad.
Pero regresemos una vez más a nuestro argumento inicial que es el estudio DE LA ENERGÍA y vamos a ver como se puede incrementar y fortalecer en cada uno de nosotros.
Para producir u ordenar energía hace falta en primer término adquirir un control mental, una disciplina y una fe.
Debemos conocer la naturaleza de las cosas y deberás conocerte a ti mismo.
Tú sabes que la mente influye sobre nuestros cuerpos; vale decir que la física viaja siempre al compás de la mente.
Para educar la voluntad y la energía no hace falta ni un instrumento costoso ni enorme sacrificios. En las pequeñas cosas y en los sacrificios mínimos es que se educa la voluntad. Cuando, por ejemplo, transitas frente a una ventana y tú yo te ordena mirar a través de ella, voltea la cara y no mires. Cuando deseas con urgencia tomarte un trago, voltea el vaso al revés y no tomes. Cuando deseas salir de casa, darte un paseo y platicar con los amigos, no salgas: enciérrate en tu habitación. Cuando te aprieta el hambre, no comas, espera un poco más. Cuando quieres descansar o echarte una siesta, concentra tu atención en un libro y no descanses hasta la noche. Cuando deseas ponerte una camisa nueva, no te la pongas, otro día podrás lucirla. Estos son un ejemplos nada más, con los cuales, si ejecutados con asiduidad y método, son ejercicios que en el transcurso de seis meses consecutivos educarás y acrecentarás la fuerza o energía de tu voluntad.
Desde este momento tengas por seguro que con la intensidad de tu mirada podrás dominar a los seres de tu entorno. Con la fuerza de la voluntad concentrada en un solo objetivo y educada como te expliqué, podrás evocar y llamar a tu presencia hasta los espíritus de los muertos que más amaste.
¿Quieres experimentarlo? Sígueme atentamente.
Enciérrate y aíslate en tu habitación. No debe absolutamente haber ruidos molestos y extraños ni influencia peregrinas. Tapa toda hendidura y cierra ventanas y ventanucos. A continuación te pondrás cómodo; tienes que respirar profundamente por lo menos tres veces. Concéntrate y visualiza la persona que deseas evocar: a este punto tendrás que concentrar allí, en tu objetivo la mira y toda tu fuerza acrecentada hasta volverte un poderoso imán. Llama a continuación la persona en voz alta, una y otra vez y ten por seguro que esta acudirá a ti y obedecerá tu llamado. Entre nosotros y los espíritus existe tan solo una delgada barrera fácilmente franqueable. Un amigo mío, en otra época y en un otro lugar, logró una noche, con este método, desdoblar una muchacha que amaba y traerla a su cama.
¿Qué te parece?
Con esta fuerza podrás dominar inclusive el mismo dolor.
En realidad, entre las negatividades, el dolor es una existencia real. El dolor no es como las tinieblas, por ejemplo, que son solamente una falta de luz. El dolor es una realidad que camina a nuestro lado durante el transcurso de la vida. El dolor, tanto físico come moral, lo podemos dominar, doblegar o por lo menos aliviar por las fuerzas de nuestra voluntas reformada con los ejercicios que te indiqué.
Recuerda amigo mío que hay hombres dueños de su destino y hay hombres víctimas que andan vagando sin ton y ni son en la atmósfera al compás de no sé cual ritmo le tocan los demás.
Hay otro argumento que deseo mencionar brevemente.
Sabemos que los occidentales estamos particularmente proclives a creer en los ciclos de la vida, los cuales son en realidad los ciclos de la naturaleza. El universo tiende a repetirse: regresos y más regresos, cincuenta años de calor y cincuenta años di frío; cincuenta de vacas gordas y cincuenta de vacas flacas.
Sí, yo estoy convencido que la naturaleza tiende a expresarse en ciclos y los hombres somos como la hierba del campo: nos plegamos al viento y después volvemos a enderezarnos. Nos volvemos a plegar y nos volvemos a levantar.
Estos ciclos son productos de la energía que regula además las voluntades y la marcha de los planetas y de las estrellas. Estos movimientos continuos influyen sobre el hombre y regulan los impulsos de nuestra voluntad, de nuestra mente y de nuestro corazón.
No busquemos una razón ontológica o física a los ciclos de la vida porque no la encontraríamos y la conocemos solo por la experiencia en el discurrir de los siglos y de las edades que se han repetido implacablemente.
Como nuestro corazón tiene sus ritmos (diástole y sístole), así mismo serán los ritmos y los impulsos de nuestro sentido: el latir de nuestro pulso y el palpitar de nuestra sangre son las mismas e idénticas palpitaciones del Cosmo.
Pero voy más allá: Los Rosacruces (y no son una religión) afirman que también el espíritu tiene sus ciclos particulares: la energía se manifiesta a través del movimiento y precisamente en las ondulaciones y vibraciones que los acompaña, principio este fundamental del Cosmo.
Aquí se introduce también el concepto de tiempo que sería una relación artificial entre la ida y la vuelta y entre las causas y los efectos.
Una buena recomendación, amigo mío, jamás debes violar o forzar la naturaleza. Si quieres llegar a la longevidad y a la sabiduría, conserva tu salud, tanto física come espiritual, adaptando y observando tu pulsar y tus movimientos con la armonía del Universo.
Especifican que la vida del hombre se divide en siete años, el año a su vez en cincuenta y dos días, concediéndole a cada resultado y efectos específicos.
Suelen también dividir el mismo día en períodos de tres horas y veintitrés minutos. Sin embargo yo no prestaría excesiva importancia a estas subdivisiones.
Debo finalizar que si todo el que nace absorbe en su primer aliento la energía cósmica (y de esto no hay duda), si esta energía varia y puede variar de ciclo a ciclo en intensidad, debemos admitir que nuestro espíritu vibrará in forma distinta de acuerdo al ciclo en el cual se encuentra,
y que se repetirá, sintonizándose al Cosmo, del cual somos parte integrante.
Hemos dicho que la vida es una aventura: vivamos esta aventura como es debido y experimentaremos cosas y situaciones que jamás hubiéramos creído posible.
Para seguir siempre con la energía (directa e indirectamente) existe otra parte importante que aquí debo recordar y que se enlaza parcialmente a las filosofías orientales.
Se creemos en el cuerpo “astral”, si estamos de acuerdo con el “aura” que nos rodea es porqué captamos la importancia de la energía y en algún modo la estamos reconociendo. Existe en efecto una sapiencia india la cual afirma che los hombres poseemos una “energía dormida” de nombre “Kundalini” y que en cada hombre se encuentran ciento siete “chakras” o centros psíquicos. Entre ellos hay siete realmente importantes que se ubican entre el perineo y la coronilla.
Esta es también la ciencia que se llama “yoga”. El yoga afirma que existe (y nadie ha probado lo contrario) una energía ilimitada en nuestro sistema nervioso y precisamente en la columna vertebral. Esta energía logra unir el cuerpo y el espíritu en un intento de integrar los principios que nos conforman: espiritualidad y sexualidad. Los siete “chacras” son la parte astral y representan las siete glándulas endocrinas de nuestro cuerpo y constituyen los receptores de nuestra energía.
“CHAKRA” significa rueda o remolino en su evidente correspondencia al “AURA” (que entre otras cosas ha sido fotografiado).
No puedo ir más allá de este enunciado; no soy psíquico, no conozco el yoga y no he podido averiguar aún si los chakras son solamente físicos o si son aspectos de nuestra conciencia.
Seguiré investigando todos los aspectos de la energía, me parece realmente fascinante profundizar el espíritu del hombre, sus límites, su físico y su conciencia; porqué los límites del hombre son nuestro límites y nuestras metas.
Después de siglos y siglos de búsqueda (Par est fortuna labori) finalmente llegamos al mil novecientos cinco cuado Einstein pudo anunciar al mundo: “Masa y energía son equivalentes”.
Este fue un paso adelante muy importante. Que sea bien claro: estamos aún balbuceando entorno a la ENERGÍA y al Universo; no hemos alcanzado toda la verdad, pero no importa si hemos claudicado o si estamos claudicando, pero nos encontramos en un buen camino. Aquí estriba la grandeza de nuestro pensamiento: perseguir siempre a la verdad que nos huye.
Poco a poco y más adelante encontraremos otras verdades y seguiremos avanzando hasta el final de los finales.